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~Sensaciones
corporales
Estando con las sensaciones de la respiración, empezarás
a notar las reacciones mentales hacia las sensaciones del cuerpo,
tanto si son placenteras como si no lo son. Cuando hay sensaciones
placenteras, quizás empiezas a desarrollar una larga fantasía
sobre como de cerca estás de una “gran experiencia”.
Cuando hay sensaciones desagradables, quizás te convences
a ti mism@ de que nunca serás capaz de meditar y de que por
lo tanto, necesitas algún otro remedio.
Tu atención será movida lejos de las sensaciones de
la respiración hacia otras sensaciones en tu cuerpo, especialmente
dolor.
Es importante aprender a mantenerte en quietud aunque experimentes
sensaciones desagradables. El hecho de sentarte quietamente contribuye
e invita a la paz de la mente. De la misma manera, es importante
no cultivar tensión ni obligarte a ti mism@ a sentarte meditando
cuando sientes un dolor inaguantable.
Sé paciente y cuidados@ contigo mism@. Ya aprenderás
cuando sentarte en quietud y cuando moverte.
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Lleva tu atención a las sensaciones físicas presentes.
¿Que descubres en las sensaciones cuando llevas tu atención
hacia ellas?
- Observa si puedes decir la diferencia entre el dolor como sensación
en tu cuerpo y la reacción al dolor que aparece en tu mente.
- Puede serte de ayuda etiquetar la sensación. Palabras como
“quemando”, “cosquilleando”, “cortando”
o “torciendo”, describen la sensación con más
claridad que la palabra general “dolor”.
- Si el dolor se vuelve más intenso, intenta relajarte más
en la expiración y respirar “a través del dolor”.
También puedes probar llevando la atención a tu cuerpo,
paseando con los “ojos interiores” desde tu cabeza hasta
tus pies.
- Siéntete libre de cambiar tu posición si el dolor
se vuelve insoportable.
- Quizás algunas veces experimentas dolor no como algo sólido
sino más bien como algo cambiante, como sensaciones fluyendo.
- Tan pronto como las sensaciones del cuerpo no absorban toda tu
atención, vuelve a las sensaciones de la respiración.
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