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¿Qué ocurre con los pensamientos cuando nos hacemos concientes de ellos? A menudo simplemente desaparecen. No son sólidos.

 

 

 


 

 

 

 

~Pensamientos


La sentencia “ser conscientes de los pensamientos” puede ser intimidante porque los pensamientos son sutiles y resbalosos. No podemos tocar los pensamientos. Pero muchas veces, pensamientos no conscientes nos hacen reaccionar de una forma mecánica y nos apartan de la experiencia única del momento presente. Despertar a la conciencia de los pensamientos, nos abre al conocimiento de la diferencia entre pensamientos automáticos y sabiduría genuina, entre pensamientos repetitivos y pensamientos necesarios. Muchas veces hemos sido conscientes de los pensamientos: por ejemplo cuando nos descubrimos soñando despiertos, o cuando nos damos cuenta de que nuestro punto de vista difiere del de otra persona. ¿Qué les pasa a los pensamientos cuando les prestamos atención? Muchas veces simplemente desaparecen. A veces nos preguntamos si realmente estamos siendo conscientes de los pensamientos o si simplemente estamos pensando sobre ellos. A veces, mientras planeamos un viaje o recordamos una discusión, nos damos cuenta de que estamos viendo imagines o escuchando lenguas en nuestras mentes y de que esta “película” continua.

Nuestra práctica es:

-Ser conscientes de los pensamientos sin perdernos en su contenido. Simplemente notamos que los pensamientos llegan y están en nuestras mentes. Son muchas las veces que nos perdemos en pensamientos sobre el pasado o el futuro. Poner nombres a estos pensamientos, llamándolos “recuerdo” o “planificación”, nos puede ayudar a volver al momento presente. -Aprender cómo los pensamientos están conectados a los sentimientos, sensaciones del cuerpo y emociones. -Investigar: ¿Estamos controlando los pensamientos? ¿Los pensamientos aparecen y desaparecen tanto si nos gustan como si no?
Los pensamientos no son enemigos que tenemos que matar. De hecho, intentar matar los pensamientos simplemente acelera su aparición. Por lo contrario, podemos abrirnos a este juego que se mueve entre el control y el caos aceptable, entre disciplinada conciencia y pensamientos rebeldes.
Este espacioso ser conscientes, gradualmente nos libera de limitados puntos de vista y hábitos miserables. Nos aleja del sufrimiento creado por pensamientos compulsivos y empezamos a cultivar aquellos que nacen de lo desconocido y nos dirigen a la felicidad.

   
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