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~METTA
(amor compasivo)
Metta (maitri en Sánscrito) puede
traducirse del Pali como suave, amistoso o amor compasivo. Cultivar
el amor compasivo es algo de crucial importancia en prácticas
espirituales como la concentración, la toma de conciencia,
la ecuanimidad y la investigación.
Tradicionalmente se recomendaba metta para poder alejar el miedo
de quienes debían caminar por selvas y dormir en cuevas.
La práctica de metta es un antídoto contra la negatividad,
ya se trate de desprecio a uno mismo, rabia, inseguridad o resistencia
al cambio. La práctica disciplinada de metta facilita el
sueño, proporcionando sueños agradables, protección
ante posibles peligros, una expresión radiante, mente serena
y una muerte consciente.
Práctica
formal
La
práctica formal de metta requiere el poder de la intención
y la habilidad de dirigir la mente hacia una dirección concreta.
Las prácticas de metta que mencionamos a continuación,
consisten en la repetición silenciosa de palabras que expresan
amor hacia nosotr@s y hacia los demás. No se trata de tener
que sentir algo especial, sino de conectar una y otra vez con el
significado de las palabras.
Una vez dichas prácticas te resulten familiares, tal vez
las palabras ya no te sean necesarias y prefieras utilizar una visualización
o simplemente la sensación de amor.
Para
comenzar podemos ponernos cómod@s; si habitualmente te sientas
en el suelo, procura sentarte en una silla, apoyarte en la pared
o estirarte.
Durante las primeras respiraciones siente cómo está
tu cuerpo, como está tu corazón y tu mente en este
momento. Para algunas personas resulta más fácil si
llevan la atención al pecho y respiran “a través
del corazón”.
Perdón
En
ocasiones pedir y ofrecer brevemente perdón puede ayudarnos
a la preparación de un espacio interior para metta. En silencio,
puedes reflexionar y repetir estas palabras u otras parecidas:
“ Si he perjudicado a algún ser, de forma intencionada
o sin intención, pido perdón. Si algún ser
me ha perjudicado, de forma intencionada o sin intención,
ofrezco mi perdón (algunas personas prefieren decir “ofrezco
paz”.) Si me he perjudicado a mí mism@, de forma intencionada
o sin intención, me perdono.
Amor
hacia un@ mism@
El
cultivo tradicional de metta comienza por un@ mism@. El Buddha dijo:
“Puedes buscar a través de todo el universo a alguien
que merezca más amor y afecto que tú mismo y no lo
encontrarás. Porque tú, tanto como cualquier otro
ser en el universo, mereces tu amor y tu afecto.”
Para
empezar la práctica de metta, mira en tu interior para encontrar
tus deseos más profundos. Tómate el tiempo que necesites
para expresar con tus propias palabras tres o cuatro de esos deseos
profundos. Algunas frases comunes son: “Desearía sentirme
seguro. Desearía no sufrir. Desearía ser feliz.”
También puedes utilizar palabras sencillas como “paz”,
“amor” o “liberación”.
Conectando
con su significado, repite estas palabras lentamente, siguiendo
si lo deseas, el ritmo de tu respiración durante al menos
5 o 10 minutos. Imagina que tienes todo el tiempo del mundo. Una
vez encuentres las palabras adecuadas, continúa con ellas
durante toda la meditación.
Observa
que en ocasiones, puede ser de ayuda el enfocar la idea de amor
compasivo exclusivamente en ti mism@ durante toda la meditación.
Sin embargo, para algunas personas resulta más sencillo ofrecerse
auto-aceptación en lugar de amor: “Me acepto completamente
a mí mism@. Acepto que soy válid@ tal como soy.”
O visualiza a alguien que te haya ayudado y con quien no sientas
ninguna tensión e imagina que esa persona te envía
a su vez amor compasivo.
Tres
maneras de expandir nuestro enfoque:
Tras
haberte aplicado metta a ti mism@, puedes continuar con uno de
los tres siguientes modelos:
1.-
Expansión en círculos.
Siente todas las formas de vida en el espacio que te rodea y te
incluye. Dirige los mismos deseos que has tenido para ti hacia esos
seres vivos: Mosquitos, palomas, árboles, seres humanos,
hormigas etc. y tú.
Visualiza y/o siente todo el espacio y los individuos en ese espacio,
como siendo todos uno a la vez.
Durante algunos minutos o más, ofrece amor compasivo a todos
los seres que están en la misma habitación, jardín
o paisaje. Por ejemplo: “Así como deseo ser liberad@,
que todos los seres de esta estancia sean liberad@s también.”
“Que todos los seres de esta habitación sean felices.”
O: “Que todos nosotr@s seamos liberad@s...”
Tras
varios minutos, expande de nuevo la sensación del momento
para incluir un área más amplia, ofreciendo amor compasivo
al ashram donde estás, tu vecindario o ese ecosistema. Entonces,
expande tu conciencia aún más para abrazar la ciudad,
el estado o provincia, el país, el planeta y todo el universo.
Si lo prefieres, en vez de visualizar divisiones políticas
como estados y naciones, puedes visualizar “fronteras”
naturales (el bosque, el río, la cadena montañosa,
las llanuras y después el continente o isla donde te encuentras.)
2.-
En cada dirección
La segunda manera de practicar metta se menciona con frecuencia
en los textos antiguos. Una vez nos hemos dado amor compasivo a
nosotr@s mism@s, podemos dirigirlo hacia todos los seres en cada
una de las direcciones: norte, sur, este, oeste, arriba y abajo.
Visualiza y/o siente a todos los seres situados al norte recibiendo
tu amistad mientras repites: “Que todos los seres del norte
sean liberados”.
Por último, permite que la intención amorosa se extienda
en todas las direcciones.
3.-
Individuos
Una tercera manera de practicar metta consiste en concentrarse en
personas concretas, empezando por ti mism@.
La segunda persona a quien enviamos metta es llamada el benefactor,
alguien que nos ha ayudado, a quien amamos y respetamos (a ser posible,
alguien que aún viva y con quien no mantengamos relaciones
sexuales). Puede ser algún maestro, amigo o incluso alguien
a quien no conocemos demasiado como el Dalai Lama.
La tercera persona que reciba nuestros mejores deseos, será
una hacia la que nos sentimos neutrales. Puede ser difícil
de encontrar ya que cuando conocemos a alguien, rápidamente
nos hacemos una opinión sobre él o ella; podemos recurrir
a un conductor de autobús, alguien que hemos visto paseando
por la calle o un empleado del banco.
La cuarta persona es alguien con quien sentimos alguna tensión.
Si te resulta demasiado difícil enviar buenos deseos a esta
cuarta persona, puedes volver a una de las anteriores por un tiempo,
visualizar y/o sentir a cada persona al mismo tiempo que conectas
con el significado de las palabras que has elegido.
Creatividad
Una
vez te hayas familiarizado con las maneras que sugerimos anteriormente
de cultivar el metta, puedes ser creativ@ y encontrar tu forma particular
de hacerlo.
Quizá te sea más efectivo si vas desde lo más
sencillo a lo más difícil. Por ejemplo, si enviarte
amor a ti mism@ te resulta muy costoso, puedes saltarte el patrón
habitual y empezar por una amiga o un benefactor.
Si al enviar amor a un grupo grande observas que te distraes, entonces
vuelve por un tiempo a hacerlo con un grupo pequeño.
No obstante, metta tiene un poder curativo que puede ir más
allá de nuestras expectativas. Cada vez que lo practiques,
te recomendamos que vayas más allá de lo que te resulte
fácil y observes qué sucede.
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