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Lovingkindness Meditation

 

 

 

 

La práctica formal de metta, se aguanta en el poder de la intención, la
habilidad de la mente en escoger conscientemente una dirección.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si he hecho daño a algún ser vivo, intencionadamente o sin intención, pido perdón. Si algún ser vivo me ha hecho daño intencionadamente o sin intención, ofrezco perdón. Si me he hecho daño a mi mism@, intencionadamente o sin intención, me perdono.

 

 

 


 

 

 

Llévame de la muerte a la vida
de la falsedad a la verdad.
Llévame de la desesperación a la esperanza
del miedo a la confianza.
Llévame del odio al amor,
de la guerra a la paz.
Permite que la paz llene nuestro corazón,
nuestro mundo, nuestro universo.
Paz, paz, paz.
San Francisco de Asís

 

 

 

 

 

 

 

~METTA (amor compasivo)


Metta (maitri en Sánscrito) puede traducirse del Pali como suave, amistoso o amor compasivo. Cultivar el amor compasivo es algo de crucial importancia en prácticas espirituales como la concentración, la toma de conciencia, la ecuanimidad y la investigación.
Tradicionalmente se recomendaba metta para poder alejar el miedo de quienes debían caminar por selvas y dormir en cuevas.
La práctica de metta es un antídoto contra la negatividad, ya se trate de desprecio a uno mismo, rabia, inseguridad o resistencia al cambio. La práctica disciplinada de metta facilita el sueño, proporcionando sueños agradables, protección ante posibles peligros, una expresión radiante, mente serena y una muerte consciente.

Práctica formal

La práctica formal de metta requiere el poder de la intención y la habilidad de dirigir la mente hacia una dirección concreta.
Las prácticas de metta que mencionamos a continuación, consisten en la repetición silenciosa de palabras que expresan amor hacia nosotr@s y hacia los demás. No se trata de tener que sentir algo especial, sino de conectar una y otra vez con el significado de las palabras.
Una vez dichas prácticas te resulten familiares, tal vez las palabras ya no te sean necesarias y prefieras utilizar una visualización o simplemente la sensación de amor.

Para comenzar podemos ponernos cómod@s; si habitualmente te sientas en el suelo, procura sentarte en una silla, apoyarte en la pared o estirarte.
Durante las primeras respiraciones siente cómo está tu cuerpo, como está tu corazón y tu mente en este momento. Para algunas personas resulta más fácil si llevan la atención al pecho y respiran “a través del corazón”.

Perdón

En ocasiones pedir y ofrecer brevemente perdón puede ayudarnos a la preparación de un espacio interior para metta. En silencio, puedes reflexionar y repetir estas palabras u otras parecidas:
“ Si he perjudicado a algún ser, de forma intencionada o sin intención, pido perdón. Si algún ser me ha perjudicado, de forma intencionada o sin intención, ofrezco mi perdón (algunas personas prefieren decir “ofrezco paz”.) Si me he perjudicado a mí mism@, de forma intencionada o sin intención, me perdono.

Amor hacia un@ mism@

El cultivo tradicional de metta comienza por un@ mism@. El Buddha dijo: “Puedes buscar a través de todo el universo a alguien que merezca más amor y afecto que tú mismo y no lo encontrarás. Porque tú, tanto como cualquier otro ser en el universo, mereces tu amor y tu afecto.”

Para empezar la práctica de metta, mira en tu interior para encontrar tus deseos más profundos. Tómate el tiempo que necesites para expresar con tus propias palabras tres o cuatro de esos deseos profundos. Algunas frases comunes son: “Desearía sentirme seguro. Desearía no sufrir. Desearía ser feliz.” También puedes utilizar palabras sencillas como “paz”, “amor” o “liberación”.

Conectando con su significado, repite estas palabras lentamente, siguiendo si lo deseas, el ritmo de tu respiración durante al menos 5 o 10 minutos. Imagina que tienes todo el tiempo del mundo. Una vez encuentres las palabras adecuadas, continúa con ellas durante toda la meditación.

Observa que en ocasiones, puede ser de ayuda el enfocar la idea de amor compasivo exclusivamente en ti mism@ durante toda la meditación. Sin embargo, para algunas personas resulta más sencillo ofrecerse auto-aceptación en lugar de amor: “Me acepto completamente a mí mism@. Acepto que soy válid@ tal como soy.” O visualiza a alguien que te haya ayudado y con quien no sientas ninguna tensión e imagina que esa persona te envía a su vez amor compasivo.

Tres maneras de expandir nuestro enfoque:

Tras haberte aplicado metta a ti mism@, puedes continuar con uno de
los tres siguientes modelos:

1.- Expansión en círculos.
Siente todas las formas de vida en el espacio que te rodea y te incluye. Dirige los mismos deseos que has tenido para ti hacia esos seres vivos: Mosquitos, palomas, árboles, seres humanos, hormigas etc. y tú.
Visualiza y/o siente todo el espacio y los individuos en ese espacio, como siendo todos uno a la vez.
Durante algunos minutos o más, ofrece amor compasivo a todos los seres que están en la misma habitación, jardín o paisaje. Por ejemplo: “Así como deseo ser liberad@, que todos los seres de esta estancia sean liberad@s también.” “Que todos los seres de esta habitación sean felices.” O: “Que todos nosotr@s seamos liberad@s...”

Tras varios minutos, expande de nuevo la sensación del momento para incluir un área más amplia, ofreciendo amor compasivo al ashram donde estás, tu vecindario o ese ecosistema. Entonces, expande tu conciencia aún más para abrazar la ciudad, el estado o provincia, el país, el planeta y todo el universo. Si lo prefieres, en vez de visualizar divisiones políticas como estados y naciones, puedes visualizar “fronteras” naturales (el bosque, el río, la cadena montañosa, las llanuras y después el continente o isla donde te encuentras.)

2.- En cada dirección
La segunda manera de practicar metta se menciona con frecuencia en los textos antiguos. Una vez nos hemos dado amor compasivo a nosotr@s mism@s, podemos dirigirlo hacia todos los seres en cada una de las direcciones: norte, sur, este, oeste, arriba y abajo. Visualiza y/o siente a todos los seres situados al norte recibiendo tu amistad mientras repites: “Que todos los seres del norte sean liberados”.
Por último, permite que la intención amorosa se extienda en todas las direcciones.

3.- Individuos
Una tercera manera de practicar metta consiste en concentrarse en personas concretas, empezando por ti mism@.
La segunda persona a quien enviamos metta es llamada el benefactor, alguien que nos ha ayudado, a quien amamos y respetamos (a ser posible, alguien que aún viva y con quien no mantengamos relaciones sexuales). Puede ser algún maestro, amigo o incluso alguien a quien no conocemos demasiado como el Dalai Lama.
La tercera persona que reciba nuestros mejores deseos, será una hacia la que nos sentimos neutrales. Puede ser difícil de encontrar ya que cuando conocemos a alguien, rápidamente nos hacemos una opinión sobre él o ella; podemos recurrir a un conductor de autobús, alguien que hemos visto paseando por la calle o un empleado del banco.
La cuarta persona es alguien con quien sentimos alguna tensión. Si te resulta demasiado difícil enviar buenos deseos a esta cuarta persona, puedes volver a una de las anteriores por un tiempo, visualizar y/o sentir a cada persona al mismo tiempo que conectas con el significado de las palabras que has elegido.


Creatividad

Una vez te hayas familiarizado con las maneras que sugerimos anteriormente de cultivar el metta, puedes ser creativ@ y encontrar tu forma particular de hacerlo.
Quizá te sea más efectivo si vas desde lo más sencillo a lo más difícil. Por ejemplo, si enviarte amor a ti mism@ te resulta muy costoso, puedes saltarte el patrón habitual y empezar por una amiga o un benefactor.
Si al enviar amor a un grupo grande observas que te distraes, entonces vuelve por un tiempo a hacerlo con un grupo pequeño.
No obstante, metta tiene un poder curativo que puede ir más allá de nuestras expectativas. Cada vez que lo practiques, te recomendamos que vayas más allá de lo que te resulte fácil y observes qué sucede.

   
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