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~Estados
mentales y emociones
Como
cristales coloreados que pueden afectar nuestra visión, los
estados mentales o emociones, pueden afectar nuestra experiencia.
El mundo semeja muy diferente cuando estamos enfadados o cuando
estamos tranquilos. Los estados mentales pueden ser saludables,
como la generosidad y la amabilidad o insanos, como el miedo o la
crueldad. Todos los estados mentales insanos pueden engancharnos
de vuelta en la codicia, el odio y el engaño, que son las
raíces del sufrimiento.
Los estados mentales son como nubes pasando por el “cielo”
de nuestras mentes. Algunas parecen negras y tormentosas, otras
son luminosas y suaves. Todas son visitantes de nuestra atención.
No las invitamos. Ellas vienen y van por sí mismas. Sean
los estados mentales placenteros o no placenteros, nuestra práctica
es la misma: estar atent@s a ellos como cambios, como experiencias
de paso no sólidas ya que no es posible agarrarlas.
Nuestra
tarea en meditación es no “identificarnos” con
los estados de la mente o con ninguna otra cosa que sea cambiante.
Esto significa no llamar a los estados mentales “yo”
o ”mío”, no “adueñándonos”
de ellos.
Nota también como las sensaciones del cuerpo, las emociones
y los estados mentales inter-actúan en tu experiencia.
Practicando de esta manera, debilitamos las fuerzas de la codicia,
el odio, la ilusión y experimentamos una paz natural, independiente
de lo que viene o va.
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