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Effort & Relaxation

 

 


¿Cuál es el esfuerzo necesario para soportar una pluma en tus manos?





Tú me hablas dentro del corazón:
"busca mi presencia"
Sl 27,8



Dios habla a cada cual sólo antes de crearlo;
luego sale callando con él desde la noche.
Mas las palabras de antes que cada uno comience,
estas palabras nebulosas, son:
Enviado al exterior por tus sentidos,
vete hasta el límite de tu ansia;
dame con qué vestirme.
Crece como la llama tras las cosas,
para que así sus sombras, extendidas,
me cubran siempre por entero.
Deja que te acontezca lo bello y lo terrible.
Sólo hay que andar: ningún sentimiento es remoto.
No dejes que te aparten de mi lado.
Cercana esta la tierra a la que llaman vida.
La reconocerás por su seriedad.
Dame la mano.
Rilke
 

~Esfuerzo y relajación


La mayoría de nosotr@s sabemos cómo realizar un esfuerzo con tensión. En nuestros retiros, todos podemos experimentar cómo se realiza el “esfuerzo invertido”, es decir, el esfuerzo basado en la relajación.

Al comienzo de la práctica meditativa, e incluso más adelante, resulta inevitable que nos peleemos con nuestros hábitos mentales más arraigados. Pero no debemos asumir que siempre será así.
Al principio, la conciencia se basa en el intelecto. El intelecto, o mente consciente, no puede funcionar continuamente, por lo que el esfuerzo resulta bastante irregular, con altibajos. Pero el esfuerzo adecuado será a menudo el mismo esfuerzo que necesitaríamos para sostener el pétalo de una rosa sobre la palma de la mano: no se necesita mucha fuerza, sólo continuidad en la intención, como un río que fluye.
Esta continuidad nos llegará de forma natural en la medida en que accedamos al amable poder del corazón. Si deseamos que el corazón dirija y refuerce nuestra práctica, conviene fomentar la propia motivación y el descanso.

Motivación propia

Intenta recordar una ocasión en que hiciste algo sólo porque te apetecía hacerlo, no porque pensabas que debías hacerlo, ni porque fuera a proporcionarte dinero, prestigio o reconocimiento. Si puedes recordarlo, recordarás también lo bien que te sentías.
En los retiros abiertos, se dejan libres de actividades programadas cuatro tardes y un día completo, de manera que todos tenemos ocasión de encontrar nuestra propia motivación y disfrutarla. No es necesario encontrar un pasatiempo excitante y nuevo con el que “llenar” el tiempo “vacío”. Procura encontrar qué es lo que más te gusta y céntrate en eso, en vez de dejar que el tiempo libre pase en la indolencia o la actividad excesiva.

Profundo descanso

Descansar es un arte. Intentamos relajarnos todos los días, pero en realidad tampoco sabemos cómo hacerlo. A menudo creemos que antes deberíamos hacer “cosas más importantes” para poder después disfrutar de un merecido descanso. Pero, por una razón o por otra, el momento del descanso nunca llega.
El descanso aporta a la meditación frescura, energía, afabilidad, incluso alegría, beneficiando así enormemente nuestro crecimiento personal.
Podemos comenzar a descubrir el descanso mediante la práctica del arte de descansar:

1). Túmbate durante al menos media hora todos los días sin hacer absolutamente nada. Ni una lista de cosas que hacer, ni leer, ni escuchar música.

2). Una vez que tu práctica meditativa esté centrada en las sensaciones corporales u otros aspectos del “mundo interior”, puedes tumbarte durante la misma. Para evitar dormirte, puedes mantener un brazo en alto; si comienzas a adormecerte, despertarás al caer el brazo. Incluso si llegaras a dormirte, el descanso reparador sería más beneficioso que intentar mantener una postura rígida, como si estuvieras en la oficina y por lo tanto, fácilmente creando aversión a la práctica. De hecho, la meditación después de despertar probablemente será fresca y lúcida.

   
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